jueves, 23 de abril de 2009

La Lupa: Días de libros y rosas.



La entrada de hoy es de obligado cumplimiento. En un día como el que nos ocupa, pero de 1616, fallecían el Inca Garcilaso de la Vega, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. El primero de ellos -no confundir con el insigne poeta castellano- fue el primer representante del "criollismo literario" sudamericano. El segundo y el tercero, probablemente los nombres más gloriosos de la historia literaria universal.


La efémerides, por tanto, dicho pronto y mal, viene a huevo para celebrar la exaltación del Libro; tal cual, en mayúsculas y sin especificaciones. Hoy es el día en el que los telediarios conectan con una Rambla repleta de paseantes, de libros y de políticos escoltados buscando un hueco en la foto. Hoy, según la tradición de la catalana festividad de Sant Jordi, las mujeres deben ser agasajadas con rosas por parte de los hombres, correspondiéndoles a su vez con algún ejemplar. Hoy las librerías ven una oportunidad ineludible de hacer el Agosto y todo el mundo parece más culto, más lector, más interesado.


Sin embargo, el Día del Libro debería ser también un día de reflexión para todos los que de una forma u otra forman parte de una de las industrias globales más rentables y perdurables. ¿Qué se celebra exactamente hoy? ¿La incapacidad de los gobiernos por favorecer el acercamiento de la ciudadanía a la lectura? ¿El vergonzante porcentaje del 45,4 de la población española que se declara no lectora? ¿El último puesto que ocupa Andalucía en la clasificación estatal? ¿El reparto cortijero que los grandes "holdings" editoriales realizan con el mercado? ¿El amaño de los premios ad-hoc en favor de las campañas de marketing y demás tinglados no-literarios? ¿La apropación indebida del producto que realizan libreros, distribuidores y editores, dejando al autor un beneficio menor al 10%? ¿Los precios prohibitivos que impiden a la mayoría de la población acceder a un producto de calidad? ¿La imposibilidad de las editoriales minoritarias o alternativas de aspirar a los estantes de los puntos de venta de referencia?


En fin, mil y unas preguntas que nos alejan de la visión idílica que nos pretenden transmitir.
El 23 de Abril del 2009, eso sí, nos regala una estampa amable: la de la concesión a Juan Marsé del Premio Cervantes. Al menos, hoy ha subido al atril alguien que se hartó -pronto o tarde, lo mismo da- de la hipocresía de los premios y el mercado y tuvo el valor de decirlo.Hoy, al menos, hay algún motivo por el que alegrarse. Quedémosnos con eso y con la posibilidad de que alguna mano amiga nos dé un libro más que leer o una rosa más dejar abandonada cuando pase la resaca de este día florista y literario.




No hay mucho más.

2 comentarios:

jose rasero b. dijo...

¡Hola, soy Jose! Totalmente de acuerdo, no he de añadir ni una sola coma. Saludos.

Galimatias (galimatias_blog@hotmail.com) dijo...

Muchas gracias por el comentario, Jose, y bienvenido al blog. Espero que te guste!

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