jueves, 21 de enero de 2010

Los Mods: Radiografía de una literatura musical.







Verano del 65. La playa de Brighton, habitual refugio veraniego de miles de londinenses que huyen despavoridos del cemento y la bruma, amanece revuelta por una algarabía particular, por una agitación palpable en el boulevard que miles de jóvenes uniformados arañan con el zumbido de sus Lambrettas.

Son los mods. De apariencia casi andrógina, recargados por un afán de elegancia que resulta excesivo, forman parte de uno de los movimientos urbanos más trascendentes de la década. Gracias a su influencia, grupos inicialmente minoritarios, como The Jam, The Kinks o The Who –emblema indiscutible del movimiento- alcanzan una popularidad notable; otros, posteriores o coetáneos, como The Beatles o algunos de los integrantes del Britpop, beben de su estética y su música de forma más o menos explícita. En algunos casos, como el del afamado cuarteto de Liverpool, esta influencia aparece solapada, disimulada por la inconveniencia de ser relacionados con una “tribu” capaz de protagonizar disturbios del calibre de los retratados por Franc Roddman en su película Quadrophenia, auténtico hito de la cultura modern.

En efecto, un halo de violencia acompaña como una sombra a la concepción social del movimiento. Éste, estigmatizado por su radicalidad, por su vacuidad y por su capacidad de congregar a masas de jóvenes descontentas en fiestas y acciones multitudinarias, se encuentra, en este verano del 65, en su punto más álgido. Son millares los jóvenes ataviados con parkas, a lomos de Vespas u otras scooters, que atraviesan las calles londinenses de camino al Soho, centro neurálgico y útero del embrionario movimiento de los partidarios del modern-jazz. Estos fanáticos musicales, antagónicos a los seguidores del trad, darán comienzo y forma definitiva a la cultura hedonista y aparentemente superficial que proclama, con la voz orgullosa de la homogeneidad, su grito de guerra: We are Mods!, We are Mods!

Pero ¿cuál es el perfil de un mod? Generalmente responde al de un joven de mediana estratificación social, con suficientes ingresos para mantener su “modus vivendi” pero residente en alguna zona periférica.

Su cualifación profesional no es alta; su dinero se destina, en exclusividad, a la compra de sustancias alucinógenas, al incremento de su fondo de armario o al minucioso cuidado de sus motos, opuestas hasta el extremo a las “chopped” que montan los rockers, sus más encarnizados enemigos. Este mundo aparentemente vacío, sin un discurso ideológico que merezca ser considerado, mantiene, sin embargo, estrechos lazos con algunos de los movimientos artísticos más trascendentes del pasado siglo, como el existencialismo francés de Jean Paul Sartre o Albert Camus u otros de menor peso como la llamada Generación X de Bret Easton Ellis (Menos que cero) o Douglas Coupland.

Las relaciones son evidentes. El estrábico filósofo francés proclama una libertad sin condicionantes, anuncia la irrenunciable naturaleza de ser libre que caracteriza al hombre, exculpa a éste, se ampara en el determinismo y afirma que “Esta libertad la busqué muy lejos: pero estaba tan cerca que no la podía ver; no puedo tocarla. No era otra cosa que yo mismo. Yo soy mi libertad”.

Todo una declaración de intenciones que concuerda con el espíritu trasgresor de los mods, que se abandonan a sus impulsos –estéticos, violentos o de cualquier naturaleza- sin atenerse a principios sociales o éticos, sin aceptar paternalismos ni otro condicionante que no sea su propia y férrea voluntad, No resulta extraño, por tanto, que al amparo de este principio deformado, bajo la bandera de la libertad suprema, los jóvenes “modernos” intenten aspirar cada sorbo de su plenitud vital, empujados por la exaltación de su propio yo y por cierta angustia vital repleta de miedo a la vejez, a la finitud. Como anuncian los acordes de “My Generation”, “Yeah, I hope I die before I get old”.

Toda esta individualidad que citamos, tan característica del movimiento, se atenúa tan sólo con la aparición en escena de un elemento disuasorio, de una fuerza tal que hace dudar de la autonomía del propio yo, que pasará a ser ahora una mitad en busca de su complemento. Este elemento es el amor. Como si de una reformulación del amor cortés provenzal se tratara, los mods rinden pleitesía a su amada, hasta el punto de afirmar:

On you, I see the glory
From you, I get opinion
From you, I get the story

El armazón ideológico queda disuelto, la exaltación del yo es mera apariencia. Detrás de su apariencia infame, despreocupada, los jóvenes mods ocultan una personalidad compleja, una concepción vital existencialista, una formación plena que bebe de diversas corrientes literarias y/o artísticas.

Todo este abánico de complejidades no permanecerá ajeno a la creación literaria, que se hará eco, en la medida de lo posible, de las inquietudes y la psique de una de las corrientes urbanas fundamentales en la Inglaterra de los 60. Condicionados por las leyes de la literatura canónica, son pocos quienes se atreven a dar el paso de recrear esta amalgama de violencia y sensibilidad, de despreocupación y de hondura psicológica, pero los escasos ejemplos son de considerable valía. Así, citaremos como testimonio fundamental un relato de Tom Wolfe –mentor de la generación X antes nombrada- titulado “Undeground de mediodía”, que recoge desde su propio título la ambigüedad de esta ola de jóvenes uniformados que se debaten diariamente entre la sumisión a la vida pública y su conversión casi heroica a la libertad tras enfundarse en sus parcas.

Todo un universo, al fin, de complejidad y ambagues, una extraña y sutil conexión entre la literatura y la música, una alianza entre el son y la palabra embozada de movimiento juvenil, de moda estúpida y caprichosa, pero dotada de una trascendencia que nos hace plantearnos, una vez más, si cualquier tiempo pasado no fue efectivamente mejor.

miércoles, 20 de enero de 2010

Literatura y exilio: un camino de ida y vuelta



El exilio conlleva consigo un poso de permanencia. Quien se fue, de alguna forma, lo hizo quedándose para siempre. De ese huir sin marcharse, de la mirada gris y de soslayo cuando el barco parte, el barro de las fronteras mancha los pies o las nubes anuncian un cielo distinto, están plagadas con huella indeleble las páginas de la literatura. Desde el embrión homérico, esa medusa de mil brazos que es nuestra herencia cultural nos habla de zarzas y caminos, de andares hacia delante no siempre voluntarios que trascienden la historia desde el buen vasallo del Mio Cid hasta el Machado envejecido y moribundo luchando por alcanzar Colliure.

Parafraseando al poeta, si es cierto que se hace camino al andar, la movilidad del escritor ha favorecido como ningún otro factor el nacimiento de una literatura trascendental entendible por el hombre más allá de limitaciones de espacio. Esto es así porque pareciera que quien vio en sus ojos otras tierras, parece capaz de imaginar ya todas las tierras del mundo. Afortunadamente, no todas estas idas y venidas llevan tras sí la sombra amenazadora de un dictador latino con gafas tintadas o un inquisidor español de túnica solemne, sino más bien la voluntad constante de frecuentar a quienes merecen la pena ser frecuentados o de visitar los sitios que al son de las modas todos han de visitar necesariamente.

Desde España, el destino primoridial se ha situado más allá de Los Alpes, y el suave rimar de la lengua toscana ha sido el poso donde asentar la primitiva lengua castellana. En este boomerang infinito, insignes italianos como Benedetto Croce pasaron largas temporadas en Madrid empapándose de una literatura que debe más a los vates de sus cortes ducales que a las yermas tierras de Castilla. Esto es así desde que el Marqués de Santillana jurará devoción al soneto y a la herencia de los próceres Dante, Petrarca y Bocaccio a raíz de su estancia en la Nápoles aragonesa de rey Alfonso V. Fue él el primero en “rimar al itálico modo” y antecesor no siempre reconocido de Juan Boscán y Garcilaso. El Marqués, por tanto, hizo más por su literatura desde Italia -o al menos a partir de Italia- de lo que jamás habría soñado de no haberse atrevido a cruzar las lindes de su patria más inmediata. De esta capacidad del escritor para innovar, mejorar o transgredir su literatura de origen desde la lejanía, nos hablan biografías de autores que se alimentaron afuera de aquello de lo que carecían adentro, erigiéndose en la mayoría de los casos como emblemas, como símbolos de la literatura de un país que de pronto se les quedó pequeño.

En el caso sudamericano, al contrario del español, las miras no se dirigieron jamás a la Italia monumental, sino al París luminoso y vivo que terminó por erigirse como epicentro de la cultura mundial coincidiendo con la independencia de las colonias. Todos, o casi todos, pasaron temporadas más o menos cortas a la vera del Sena, conformando una lista que va desde Darío a Cortázar, pasando por Carpentier, Huidobro o Vallejo.

El nicaraguense es, quizá, el ejemplo más paradigmático de alma inquieta y autoexiliada que acabará por edificar sus cimientos literarios lejos de casa. Para Darío, quien con apenas quince años frecuentaba ya las redacciones de los más importantes periódicos de su país -como El Ferrocaril- la marcha era un requisito indispensable para seguir creciendo. La capital francesa -y más tarde España- fueron los destino elegidos, dando satisfacción así a un deseo casi infantil:

”Yo soñaba con París desde niño, a punto de que cuando hacía mis oraciones rogaba a Dios que no me dejase morir sin conocer París. París era para mí como un paraíso en donde se respirase la esencia de la felicidad sobre la tierra. Era la Ciudad del Arte, de la Belleza y de la Gloria; y, sobre todo, era la capital del Amor, el reino del Ensueño. E iba yo a conocer París, a realizar la mayor ansia de mi vida. Y cuando en la estación de Saint Lazare, pisé tierra parisiense, creí hallar suelo sagrado. Me hospedé en un hotel español, que por cierto ya no existe. Se hallaba situado cerca de la Bolsa, y se llamaba pomposamente Grand Hotel de la Bourse et des Ambassadeurs… Yo deposité en la caja, desde mi llegada, unos cuantos largos y prometedores rollos de brillantes y áureas águilas americanas de a veinte dólares. Desde el día siguiente tenía carruaje a todas horas en la puerta, y comencé mi conquista de París…”

A fe de la historia que lo consiguió, hasta el punto de provocar la expansión del modernismo francés hacia tierras españolas y convertirse en el escritor más afamado de su país.


Hemos nombrado antes a Cortázar, y parece necesario detenerse en él. Al bueno de Julio el mundo le apareció ya movido, y teniendo que haber nacido en Sudamérica, el exilio forzado de su diplomático padre en Bruselas le dotó de una nacionalidad belga que prontó cambió por su filiación francesa. Cortázar creció en Buenos Aires, pero al albor de la dictadura de Perón se fue para siempre de la Argentina ennoviándose sin remedio de un París que hoy, como un viudo amargo, conserva sus cenizas en Montparnasse. Entre esos dos lados, “el de acá y el de allá”, anduvo el Cronopio como un adolescente indeciso entre las faldas de mamá y los peligros de la calle. Buenos Aires era la referencia, el lugar al que dirigir la mirada; París la atalaya lejana y objetiva. Esta misma idea la plasma Andrés Amorós en su introducción a Rayuela:

”En 1951, Cortázar va a París, con una beca del gobierno francés. Allí se queda. Desde el año siguiente trabaja como traductor de la UNESCO. Vive en su carne, ahora, la realidad del ser escindido entre los dos lados: París y Buenos Aires. Vivir en Europa puede significar el peligro del desarraigo, pero también la posibilidad de entender mejor la realidad hispanoamericana: sin provincianismos, sin árboles que tapen el bosque”.

Al fin, el Cortázar autoexiliado, impermeable al furor del peronismo, vino a engrosar la interesante lista de mitos argentinos. En París se encontró a sí mismo, trabajó a destajo, conformó una ilusión literaria con forma de ciudad, aroma de cafe y una arbitrariedad no tan arbitraria. Pobló la imaginación de todos rellenándola de cronopios inocentes y famas astutas; dio vida a la Maga, y con un sólo tirar de piedra -desde la tierra al cielo- completó una obra vasta y monumental que es orgullo hoy de porteños y pamperos. ¿Qué habría sido de él de no haber emprendido el camino?

Otros tantos anduvieron senda iguales o diversas, como la emprendida por Pablo Neruda hacia la España convulsa previa a la Guerra Civil. Él, entre otros tantos, abrió la puerta a la expresión subversiva con su “Caballo Verde para la poesía”, favoreció la huida de las palabras cuando las armas las acallaron y dio alojo y posada a muchos que hicieron el trayecto a la inversa. Este exilio, provocado ahora sí por el tronar de cañones y la majadera imposición del pensamiento único, enlazó como cadenas los destinos de hispanos de aquí e hispanos de allá, que quizá comprendieron que la única patria verdadera es la palabra.

No siempre este camino conlleva el deseo de volver. El propio Cernuda, hastiado del desprecio de sus compañeros y resignado al fin ante el franquismo, escribió con verso virulento la verguenza postrera que le producía ser español. ¿Impotencia o rechazo? ¿Qué puede llevar a alguien a renunciar a su origen? Sea cual sea la respuesta, cabe tal vez rescatar el testimonio de alguien que también anduvo el camino de ida sin emprender la vuelta. Cristina Peri Rossi, uruguaya asociada a la izquierda radical, abandonó su patria para establecer su vida en Barcelona. Consultada acerca de la posibilidad de volver a la vera del Río de la Plata, la escritora resolvió tajante la cuestión, afirmando que dos, ya eran demasiadas nostalgias.


También en: http://www.librosylibretas.com/literatura-y-exilio-un-camino-de-ida-y-vuelta/

lunes, 18 de enero de 2010

Adele y Jack White: construyendo sensaciones.



Adele Adkins (Londres, 1988), es la nueva musa de Inglaterra. Formada en centros como el Brit School, por el que pasaron ilustres de la talla de Kate Nash o Leona Lewis, parece estar acostumbrándose a vivir en las alturas. Modesta, tímida y con aire contemplativo, pasa sus días encerrada en un estudio con Jack White, el carismático líder de The Raconteurs y The White Stripes. Ambos preparan un cóctel explosivo. …


La voz de Adele suena a verdín y a otoño. A refugio merecido frente una chimenea tras un día de bruma y frío. Rotunda y sensible, modula cada matiz con la entrega de quien, cantando para sí mismo, nos canta a todos. Productora de susurros armónicos y agudos perfectos, la esperanza blanca del Soul no para de buscar espacios donde crecer, lugares en los que dar salida a su inabarcable talento.


Nacida en el emblemático barrio londinense de Tottenham, fue precisamente la intimista alabanza de las calles que la vieron crecer su escalera hacia el éxito. Hometown Glory, un himno al escenario vital, al anónimo con el que compartir pedazos de vida, la aupó a un éxito que aún sigue disfrutando. Tras su salto fulgurante desde el altavoz de Myspace al escaparate de la industria gracias al empuje de miles de entregados fans, esta joven de 21 años puede llevar a gala logros como sus dos premios Grammy (Mejor Artista Nuevo y Mejor interpretación joven femenina), el premio de la crítica en los Brits Awards de 2008 o el enorme privilegio de haber compartido escenario con Paul McCartney o el gran Paul Weller, alguien particularmente selectivo en la elección de partenairs. En la nómina, sólo lo mejor de lo mejor: Noel Gallagher o Amy Winehouse.


Es por ello que Adele, con semejantes credenciales y de cara a la continuación de su álbum 19, no ha tenido reparos en pedir colaboración a White, considerado como uno de los 100 mejores guitarristas de la historia y a su vez discípulo privilegiado de Keith Richards. Esta suma de talentos aparentemente opuestos – garage y soul, discreción y eclecticismo, - promete un resultado único, personal, como sólo cabe esperar en el caso de los genios.


Con los ecos optimistas de Chaising Pavements resonando aún en nuestros oídos, Adele vuelve a la carga con fuerzas renovadas y la intención de ampliar horizontes. Para ello, nadie mejor que el frontmen de Michigan, quien podría ser, además, el productor del nuevo disco de los Rolling. Hecha la unión, sólo cabe esperar un fruto que, seguro, no dejará indiferente a nadie.





martes, 13 de octubre de 2009

La galería: Mel





A Mel lo conocimos a través de las páginas de Diario de Cádiz. Mucho antes de que sus viñetas dieran el salto a El Jueves, los gaditanos ya nos deleitábamos con las irónicas, paródicas y críticas tiras de este genial dibujante. Perteneciente a esa extraña raza de sociólogos que tenemos en Cádiz, Mel practica la sátira con mucho de sentido común, con una ironía fina y con un conocimiento exhaustivo de aquello que nos diferencia y asimismo nos define.




Más allá de lo humorístico, la mejor cualidad de Mel es sin duda la coherencia, ese admirable cualidad que hace a sus poseedores revolverse ante la injusticia, aun en el caso de que la mano amenazante sea la misma "que les da de comer". Así ocurrió a propósito de la ERE encubierta que en su día realizara Diario de Cádiz (http://www.diariobahiadecadiz.com/detalle-noticia-1133), cuando en pos de esa coherencia, Mel tuvo que dibujar a sus cínicos empresarios con corbata como unos personajes tristemente cercanos.


Que perduren por siempre tanto esa coherencia como la calidad de un dibujante que nos hace reír con sus agudos mordiscos de realidad.

+: http://elchistedemel.blogspot.com/

http://www.bibliopolis.org/morlock/morlarchi.htm


http://www.guiadelcomic.com/autores/mel/index.htm

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La galería: Gustavo Doré


Lo mejor de leer libros es poder recordar después que los has leído, poder recrearte una y otra vez en quién eras cuando los abriste y en quién te habías convertidos tras haberlos cerrado. Como si fueran parte de ti, algunos de los recuerdos de aquello que algún día imaginaste, aprendiste o viste, te acompañarán siempre en un noviazgo que -milagrosamente- se conservará como el primer día.

En mi caso, la sombra alargada de la Maga de Rayuela perdura aún como el ideal femenino a perseguir; la valentía de D´Artangan a lomos de su jaca amarilla, será indefectiblemente mi idea de la virilidad; el graznador cuervo de Poe, la viva imagen del terror. Y así sucesivamente.

En el caso de Doré, sus dibujos me recuerdan aún hoy muchas cosas. Sobre todo a mi primer-y frustrado- intento de leer El Quijote, que acabó siendo un rápido pasar de páginas en busca de los dibujos en blanco y negro que adornaban la edición. Unas imágenes misteriosas, de libro viejo, que esbozaban, según el caso, una biblioteca sombría, un molino altivo o el cabalgar seguro y lento del caballero demente.

Para el niño de once años que yo era, esos dibujos se convirtieron en el único motivo que me llevaba a manosear una y otra vez aquel tomo de piel marrón. Años después, para saldar la deuda contraída, no me queda más que hacerle mención en este blog reconociéndolo como unos de mis fantasmas favoritos. Poca cosa en cualquier caso para un silencioso amigo de la infancia.



+:
http://dore.artpassions.net/
http://elespejogotico.blogspot.com/2009/06/gustave-dore-imagenes-y-wallpapers.html

domingo, 20 de septiembre de 2009

La Lupa: Las Puertas de Tierra, ¿algo más que una muralla?



La de José Antonio Hidalgo es, seguramente, una de las plumas más brillantes del periodismo gaditano. Integrante destacado de la plantilla de Diario de Cádiz y experto en urbanismo, es también autor de un magnífico libro titulado La ciudad soñada (http://www.biblioandalucia.com/LIBRO-LA-CIUDAD-SONADA-HIDALGO_-JOSE-ANTONIO_8488599692.html), un pormenorizado estudio sobre el Cádiz que pudo ser y afortunadamente nunca fue. Un Cádiz con aeropuerto, cementerio flotante, ensanche e ínfulas de gran ciudad con 300.000 habitantes a costa de robarle terrenos al mar.

Hoy, quien desmenezura con acierto las barrabasadas que pretendían convertir a la ciudad en la nueva capital de Waterworld, inicia en su medio un proyecto consistente en proponer veinticinco ideas destinadas a mejorar nuestro paisaje urbano. Y al contrario de aquellos delirios del pasado, sus proyectos tienen mucha mucha lógica. Valga como ejemplo el que sigue.

Actualmente, las Puertas de Tierra son el vestigio emblemático de las antiguas fortificaciones de la ciudad. Límite entre el CÁDIZ histórico y el otro Cádiz, -la tierra de los llamados "beduinos"-, su monumentalidad es inversamente proporcional a su aprovechamiento. Y claro, en una ciudad con 12 km. de término municipal, hay que buscar espacios debajo de las piedras. O en este caso, dentro de ellas.

El plan es sencillo: aprovechar este espacio público para construir un Museo de la Historia de Cádiz, moderno, interactivo y multidisciplinar, más cercano a un centro de interpretación que a un museo tradicional. Del mismo modo, se propone aprovechar los jardines del antiguo foso de la muralla para conciertos al aire libre, exposiciones, ferias artesanales y todo aquello que contribuyera a crear el espacio cultural definitivo de la ciudad, en clara competencia con otros proyectos como el Centro Cultural de los antiguos depósitos de tabaco -http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=82125&i=1&f=0- o el eje que formarán -honradez política mediante- el futuro Centro de Arte Contemporáneo y el actual Centro Cultural Reina Sofía.

En caso de conseguirse, se habrá dado un paso definitivo en la consolidación de Cádiz como una ciudad volcada hacia lo cultural, algo que en vistas a la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura que disfrutaremos en 2012 se antoja fundamental. La pega, cómo no, vuelven a ser los tres ingredientes clásicos que paralizan cualquier iniciativa interesante en esta ciudad: rechazo frontal a cualquier proyecto no político, conflicto institucional y pasmosa pasividad ante la cercanía de una fecha que debiendo ser un hito fundamental, parece que sólo rozará la etiqueta de fracaso.

Sea como fuere, para los interesados, adjunto el enlace de la propuesta, aplaudiendo el hecho de que una vez más, la ciudadanía vaya un paso por delante de sus políticos...

El perfil: David Bravo.





La ecuación es sencilla: si en tu TV ves a un SGAEsero tartamudeando, contradiciéndose y algo más que nervioso, es que David Bravo anda por allí. Azote de Bautistas, enémigo público de Ramoncines y maltratador dialéctico de artistillas varios, este abogado sevillano es, posiblemente, la mayor autoridad civil en el ámbito de la propiedad intelectual de todo el Estado español.

Compañero de aula del célebre rapero Tote King y abogado particular de éste, Bravo dice, allá por donde va, lo mismo que tú quisieras decir. Claro que para ser capaz de hacerlo deberías tener, con treinta añitos, tu propio bufete, ser un habitual de toda tertulia que se precie, haber publicado alguno de los más inteligentes ensayos sobre copyright que pueden encontrarse y llegar a un nivel de popularidad tal como para que la gente te propusiera como Ministro de Cultura. Suena bien, pero desde luego no parece fácil.

Para ilustrar estas breves líneas, nuestro amigo youtube nos presta una recopilación de algunos de los mejores momentos televisivos de este niño respondón. En tiempos de SinDESCARGAS y levantamientos en Fuenteovejuna y Zalamea, nada mejor que esto para arrojar un poco de luz al final del túnel. Disfruta con los estupefactos ""guardianes de la cultura""" y piensa cómo sería tu vida si tuvieses tal capacidad de respuesta.

Y sí, que lo hagan ministro, cojones.


miércoles, 15 de julio de 2009

La Lupa: La Galaxia de Googleberg

He aquí la otra cara de la moneda. Si en un artículo anterior echamos pestes sobre el -muy a nuestro pesar- definitivo maridaje entre la literatura y los bytes, hoy toca tratar el tema con una entrañable mirada positiva . Por aquella de la objetividad, en esta entrada pretendemos presentar algunas de las más inteligentes, útiles y aprovechables iniciativas que, desde innumerables perspectivas, han abarcado en la red el fenómeno del libro como objeto y del lector como usuario. Como suele decirse, son todos los que están, pero ni por asomo están todos los que son. Disculpen las omisiones. Selecto grupo de lectores: espero que os guste.








Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


¿Consultar desde mi portátil un incunable del siglo XVI? SÍ. ¿Escuchar por mis molones altavoces un poema recitado por Mario Benedetti? Por supuesto. ¿Consultar el tostón de tesis doctoral que se curró mi profesor de Psicología? Si lo que escribió valió la pena, seguro que podrás hacerlo desde aquí. Con la credencial de su apabullante bibliografía digitalizada, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes es hoy la primera página en castellano directamente relacionada con la literatura y la filología. Nacida por iniciativa de la Universidad de Alicante -con el inestimable amparo económico del omnipresente Banco Santander-, el portal contiene un número cercano a los 115.000 textos digitalizados, para un total de 740 millones de páginas. Una auténtica barbaridad. Concluyo con una afirmación y una pregunta: a) Cuando tu texto llegue a estar aquí, puedes retirarte tranquilo B) ¿Cuánta gente se ha dedicado -y durante cuanto tiempo- a digitalizar semejante tochazo?



http://www.cervantesvirtual.com/








Bookcrossing


Como en el caso de las mascotas, el tampoco lo haría. Ni muchísimo menos un libro te abandonaría en una estanteria repleta de polvo para olvidarte durante años y terminar arrojándote al cubo de la basura. Ya que tú si eres capaz, planteáte llevar a cabo - si es que has descartado la idea de donarlo a la biblioteca más cercana- lo que Bookcrossing te propone: liberarlo. Imbuidos en la filantropía y en cierto misticismo metaliterario -¿dónde encontraré el siguiente libro?, ¿quién se quedará con el mío?- los activísimos usuarios de esta web siguen un curioso procedimiento: abandonar un ejemplar en cualquier lugar -desde la estación de trenes de Cádiz hasta la Septima Avenida de Nueva York- avisando en la web de su paradero. Así, cualquiera de los "bookcruseros" puede ir en su busca, encontrarlo y leerlo con una única y lógica condición: volver a ponerlo en circulación con el mismo proceder. Todo muy marxista y romántico. Al final de la historia, tu odiado ejemplar de El Quijote puede acabar en una choza de Nueva Dehli o un zoco de Bagdag. Vuelvo con las preguntas: ¿cuántos libros se "perderán" en mitad de la cadena?



http://www.bookcrossing.com/





Iberlibro


Con la ventaja de no tener que coger escaleras para los estantes altos y el inconveniente de no poder disfrutar del olor de una rancia librería de viejo, Iberlibro te presenta la posibilidad de acceder a todo tipo de libros usados con independencia del sitio donde se encuentren. A un golpe de click, el catálogo de miles de librerías iluminará tu pantalla. Y olvídate de subastas. El precio es fijo, y la forma de pago, frecuentemente negociable. Si llevas años buscando el cómic que te regaló tu abuela en el verano del 86, éste es tu sitio. ¿No suena mal, verdad?


BookAffinity

Tal y como era de esperar, la copia no superó al original. Tras años de reclamaciones por parte de habituales usarios del espectacular portal cinéfilo Filmaffinity (http://www.filmaffinity.es/), la versión "libresca" era cuestión de tiempo. Y el tiempo pasó. El resultado, sin embargo, es algo decepcionante. Partiendo de la misma idea que su alter ego del celuloide, el portal te ofrece la posibilidad de valorar mediante votos del uno al diez los títulos registrados en su base de datos. A traves de tus votaciones, tu perfil de lector quedará esbozado, y la página te hará recomendaciones que se ajusten a tus preferencias. ¿El problema? Que en comparación con su antecesor, su potencial es practicamente ridículo. Menos funcional, menos trabajado y por supuesto menos completo, Bookaffinity no puede considerarse más que una interesante iniciativa que ha de seguir desarrollándose. El objetivo es sencillo: igual las altas cotas que ha alcanzado"el affinity mayor". Que nosotros lo veamos.

http://www.bookaffinity.es/


domingo, 12 de julio de 2009

El perfil: Alan Moore

Cursiva

Cuando Alan Moore escribe, los productores de Hollywood comienzan a hacer sus cábalas, y sus fans, en consecuencia, se temen lo peor. Y creánme: rara vez se incumplen tan negativos presagios. Y es que tras haber padecido la innecesaria manipulación, tergiversación y transformación de From Hell o haber comprobado el horripilante casting de La liga de los hombres extraordinarios (¿¿Sean Connery como Quatermain??), uno ya sabe a qué atenerse.

Lo funesto de este "pan y dime tonto" hollywoodiense -Moore repudia cada una de las adaptaciones al tiempo que negocia por la siguiente- no esconde sin embargo una obviedad incontestable: si Hollywood se fija en él, será por algo. Y es que pocos nombres, muy pocos (Miller y el propio Moore, quizá) aseguran el trasvase del público del cómic desde el papel a las salas. La clave está en apostar por lo seguro, y nuestro protagonista, sin lugar a dudas, lo es.

Con más de veinticinco obras en su haber y disfrutando de todo el reconocimiento que pueda imaginarse -incluído el impagable honor de haber aparecido en un capítulo de Los Simpsons-, este cariacontecido inglés ha impreso su firma en algunas de las obras imprescindibles de la historia del cómic. Watchmen, V de Vendetta o From Hell son algunas de sus perlas, algunas de las ideas geniales que nos acercaron al más perfecto compendio teórico sobre la anarquía, al más certero retrato de la sociedad victoriana o a sutiles y profundas reflexiones sobre el autoritarismo, la moral o el sexo. Si quieren conocer la maestría hecha viñeta, acérquense a sus libros y rechacen imitaciones. Si no lo hacen, obviarán el profuso epílogo de su acercamiento a Jack el Destripador o perderán la oportunidad de recrearse en el "atlas mágico" que completa la crónica sobre sus hombres extraordinarios.

Déjense llevar por este gurú quiromántico y sabrán lo que es de verdad un cómic. Todo lo demás, Johnny Deep inclusive, es francamente prescindible.

Larga vida al rey.

sábado, 20 de junio de 2009

La galería: Roy Linchestein

En los años en los que las etiquetas aún tenían algún sentido, el "pop" luchaba por erigirse en una alternativa. Frente al arte elitista, reservado a las almas refinadas, a los espíritus selectos, el pop partía de la simplificación de la cultura, de su banalización. La teoría es sencilla: "todo es suceptible de convertirse en arte". Siendo esto así, ¿por qué apostar por lo abstracto? ¿No resulta más sencillo decorar una simple y llana lata de ketchup y disfrutar de sus colores? ¿Por qué hacer un retrato de Eurídice y no de la estrella "hollywoodiense" del momento? A estas mismas preguntas, con un acierto genial, supieron dar respuesta mitos como Andy Warhol, Man Ray o el hombre que nos ocupa: Roy Linchestein. Y dicha respuesta, claro está, fue positiva.
De lo que resultó de su creencia en un arte POPular, colorista, asequible y original, traemos hoy algunas muestras. Retratos con apariencia de comics, viñetas convertidas en lienzos. Un marasmo genial en el que todo tenía cabida y todo resultaba transformado. Bienvenidos a la última revolución del arte.