sábado, 20 de junio de 2009

La galería: Roy Linchestein

En los años en los que las etiquetas aún tenían algún sentido, el "pop" luchaba por erigirse en una alternativa. Frente al arte elitista, reservado a las almas refinadas, a los espíritus selectos, el pop partía de la simplificación de la cultura, de su banalización. La teoría es sencilla: "todo es suceptible de convertirse en arte". Siendo esto así, ¿por qué apostar por lo abstracto? ¿No resulta más sencillo decorar una simple y llana lata de ketchup y disfrutar de sus colores? ¿Por qué hacer un retrato de Eurídice y no de la estrella "hollywoodiense" del momento? A estas mismas preguntas, con un acierto genial, supieron dar respuesta mitos como Andy Warhol, Man Ray o el hombre que nos ocupa: Roy Linchestein. Y dicha respuesta, claro está, fue positiva.
De lo que resultó de su creencia en un arte POPular, colorista, asequible y original, traemos hoy algunas muestras. Retratos con apariencia de comics, viñetas convertidas en lienzos. Un marasmo genial en el que todo tenía cabida y todo resultaba transformado. Bienvenidos a la última revolución del arte.



























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