miércoles, 15 de julio de 2009

La Lupa: La Galaxia de Googleberg

He aquí la otra cara de la moneda. Si en un artículo anterior echamos pestes sobre el -muy a nuestro pesar- definitivo maridaje entre la literatura y los bytes, hoy toca tratar el tema con una entrañable mirada positiva . Por aquella de la objetividad, en esta entrada pretendemos presentar algunas de las más inteligentes, útiles y aprovechables iniciativas que, desde innumerables perspectivas, han abarcado en la red el fenómeno del libro como objeto y del lector como usuario. Como suele decirse, son todos los que están, pero ni por asomo están todos los que son. Disculpen las omisiones. Selecto grupo de lectores: espero que os guste.








Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


¿Consultar desde mi portátil un incunable del siglo XVI? SÍ. ¿Escuchar por mis molones altavoces un poema recitado por Mario Benedetti? Por supuesto. ¿Consultar el tostón de tesis doctoral que se curró mi profesor de Psicología? Si lo que escribió valió la pena, seguro que podrás hacerlo desde aquí. Con la credencial de su apabullante bibliografía digitalizada, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes es hoy la primera página en castellano directamente relacionada con la literatura y la filología. Nacida por iniciativa de la Universidad de Alicante -con el inestimable amparo económico del omnipresente Banco Santander-, el portal contiene un número cercano a los 115.000 textos digitalizados, para un total de 740 millones de páginas. Una auténtica barbaridad. Concluyo con una afirmación y una pregunta: a) Cuando tu texto llegue a estar aquí, puedes retirarte tranquilo B) ¿Cuánta gente se ha dedicado -y durante cuanto tiempo- a digitalizar semejante tochazo?



http://www.cervantesvirtual.com/








Bookcrossing


Como en el caso de las mascotas, el tampoco lo haría. Ni muchísimo menos un libro te abandonaría en una estanteria repleta de polvo para olvidarte durante años y terminar arrojándote al cubo de la basura. Ya que tú si eres capaz, planteáte llevar a cabo - si es que has descartado la idea de donarlo a la biblioteca más cercana- lo que Bookcrossing te propone: liberarlo. Imbuidos en la filantropía y en cierto misticismo metaliterario -¿dónde encontraré el siguiente libro?, ¿quién se quedará con el mío?- los activísimos usuarios de esta web siguen un curioso procedimiento: abandonar un ejemplar en cualquier lugar -desde la estación de trenes de Cádiz hasta la Septima Avenida de Nueva York- avisando en la web de su paradero. Así, cualquiera de los "bookcruseros" puede ir en su busca, encontrarlo y leerlo con una única y lógica condición: volver a ponerlo en circulación con el mismo proceder. Todo muy marxista y romántico. Al final de la historia, tu odiado ejemplar de El Quijote puede acabar en una choza de Nueva Dehli o un zoco de Bagdag. Vuelvo con las preguntas: ¿cuántos libros se "perderán" en mitad de la cadena?



http://www.bookcrossing.com/





Iberlibro


Con la ventaja de no tener que coger escaleras para los estantes altos y el inconveniente de no poder disfrutar del olor de una rancia librería de viejo, Iberlibro te presenta la posibilidad de acceder a todo tipo de libros usados con independencia del sitio donde se encuentren. A un golpe de click, el catálogo de miles de librerías iluminará tu pantalla. Y olvídate de subastas. El precio es fijo, y la forma de pago, frecuentemente negociable. Si llevas años buscando el cómic que te regaló tu abuela en el verano del 86, éste es tu sitio. ¿No suena mal, verdad?


BookAffinity

Tal y como era de esperar, la copia no superó al original. Tras años de reclamaciones por parte de habituales usarios del espectacular portal cinéfilo Filmaffinity (http://www.filmaffinity.es/), la versión "libresca" era cuestión de tiempo. Y el tiempo pasó. El resultado, sin embargo, es algo decepcionante. Partiendo de la misma idea que su alter ego del celuloide, el portal te ofrece la posibilidad de valorar mediante votos del uno al diez los títulos registrados en su base de datos. A traves de tus votaciones, tu perfil de lector quedará esbozado, y la página te hará recomendaciones que se ajusten a tus preferencias. ¿El problema? Que en comparación con su antecesor, su potencial es practicamente ridículo. Menos funcional, menos trabajado y por supuesto menos completo, Bookaffinity no puede considerarse más que una interesante iniciativa que ha de seguir desarrollándose. El objetivo es sencillo: igual las altas cotas que ha alcanzado"el affinity mayor". Que nosotros lo veamos.

http://www.bookaffinity.es/


domingo, 12 de julio de 2009

El perfil: Alan Moore

Cursiva

Cuando Alan Moore escribe, los productores de Hollywood comienzan a hacer sus cábalas, y sus fans, en consecuencia, se temen lo peor. Y creánme: rara vez se incumplen tan negativos presagios. Y es que tras haber padecido la innecesaria manipulación, tergiversación y transformación de From Hell o haber comprobado el horripilante casting de La liga de los hombres extraordinarios (¿¿Sean Connery como Quatermain??), uno ya sabe a qué atenerse.

Lo funesto de este "pan y dime tonto" hollywoodiense -Moore repudia cada una de las adaptaciones al tiempo que negocia por la siguiente- no esconde sin embargo una obviedad incontestable: si Hollywood se fija en él, será por algo. Y es que pocos nombres, muy pocos (Miller y el propio Moore, quizá) aseguran el trasvase del público del cómic desde el papel a las salas. La clave está en apostar por lo seguro, y nuestro protagonista, sin lugar a dudas, lo es.

Con más de veinticinco obras en su haber y disfrutando de todo el reconocimiento que pueda imaginarse -incluído el impagable honor de haber aparecido en un capítulo de Los Simpsons-, este cariacontecido inglés ha impreso su firma en algunas de las obras imprescindibles de la historia del cómic. Watchmen, V de Vendetta o From Hell son algunas de sus perlas, algunas de las ideas geniales que nos acercaron al más perfecto compendio teórico sobre la anarquía, al más certero retrato de la sociedad victoriana o a sutiles y profundas reflexiones sobre el autoritarismo, la moral o el sexo. Si quieren conocer la maestría hecha viñeta, acérquense a sus libros y rechacen imitaciones. Si no lo hacen, obviarán el profuso epílogo de su acercamiento a Jack el Destripador o perderán la oportunidad de recrearse en el "atlas mágico" que completa la crónica sobre sus hombres extraordinarios.

Déjense llevar por este gurú quiromántico y sabrán lo que es de verdad un cómic. Todo lo demás, Johnny Deep inclusive, es francamente prescindible.

Larga vida al rey.

sábado, 20 de junio de 2009

La galería: Roy Linchestein

En los años en los que las etiquetas aún tenían algún sentido, el "pop" luchaba por erigirse en una alternativa. Frente al arte elitista, reservado a las almas refinadas, a los espíritus selectos, el pop partía de la simplificación de la cultura, de su banalización. La teoría es sencilla: "todo es suceptible de convertirse en arte". Siendo esto así, ¿por qué apostar por lo abstracto? ¿No resulta más sencillo decorar una simple y llana lata de ketchup y disfrutar de sus colores? ¿Por qué hacer un retrato de Eurídice y no de la estrella "hollywoodiense" del momento? A estas mismas preguntas, con un acierto genial, supieron dar respuesta mitos como Andy Warhol, Man Ray o el hombre que nos ocupa: Roy Linchestein. Y dicha respuesta, claro está, fue positiva.
De lo que resultó de su creencia en un arte POPular, colorista, asequible y original, traemos hoy algunas muestras. Retratos con apariencia de comics, viñetas convertidas en lienzos. Un marasmo genial en el que todo tenía cabida y todo resultaba transformado. Bienvenidos a la última revolución del arte.



























El perfil: Roald Dahl


¿Ángel o demonio? ¿Pueril o sátiro? Portador del mensaje de la fraternidad universal y combatiente veterano en el frente de batalla. Un cúmulo de tendencias contrapuestas unidas en la personalidad de uno de los maestros de la literatura infantil del siglo XX. De Roald Dahl sabemos mucho, pero no hay constancia de que fuese un hombre particularmente encorvado. Cosa extraña, porque si alguien tuvo que aguantar el peso insidioso de un ángel y un demonio en cada uno de sus hombros, ése fue él.

A Roald Dahl nunca le sentaron bien las etiquetas. Galés originario de Noruega, nacido en 1916, su infancia transcurre entre sabores y recuerdos opuestos: por un lado, las empalagosas chucherías de las tiendas de Llandaff (Gales) y la imagen de su sádico profesor Repton; por el otro, los plácidos veranos en Noruega comiendo arenques y salmones. Paisajes diversos, dulces y salados, que ayudarían a que el escritor anduviera para siempre por mundos diversos.

Sus primeros contactos con la tinta y el papel no son prematuros. En su juventud, a la edad de dieciocho años, el bueno de Roald acepta un cargo en el departamento oriental de la petrolera Shell. Jugada perfecta para perder de vista el paisaje pétreo y gris de Inglaterra, lugar maldito repleto de internados como St. Peter´s, donde comprobar el ardor de un bastón fino golpeándote en la espalda. Con algunos de esos azotes a cuestas y un mísero baúl en las manos, Dahl recorrerá con ansias de explorador Gibraltar, Malta, Nápoles, Port Sudan, Adén y finalmente Dar es Salaam, capital de la actual Tanzania.
Corrían los meses de 1939, y con un don de la oportunidad indiscutible, el galés se encontraba en mitad de ninguna parte; en una nada inmensa, calurosa y bajo soberanía alemana. Obligado por las circunstancias, viaja a Nairobi (Kenia) para alistarse en la RAF, patrulla aérea del ejército británico con la que conocerá el sonido de las bombas cayendo sobre Bagdad, Habbaniya o Egipto. Herido en Grecia, el soldado Dahl es declarado inútil para el servicio y repatriado a Inglaterra. De ahí a Washington -donde lo traslada su compañía - sólo hay un paso, y para conocer a C.S. Forester -uno de los grandes escritores ingleses exiliado por entonces en EE.UU- apenas dos. A petición de éste, el antiguo aviador relató sus hazañas bélicas sobre el papel sin ninguna expectativa. La acogida que sus escritos reciben por parte de Forester es avasalladora: "¿Sabía que era usted escritor?".

Animado por la perspectiva de un éxito sin balas y hélices, Roald Dahl se pone a escribir. En 1942, con veintiséis años, la Cosmopolitan Magazine publica su primera obra infantil: The Gremlins, la historia de unos juguetones duendecillos que sabotean desde dentro los aviones de la RAF. Las ilustraciones corrían a cargo de la factoría Disney, que más tarde se ocuparía de alojarlo en un lujoso hotel de Beverly Hills. La adaptación al cine estaba en camino, y entre el celuloide y Dahl se produjo una unión que pervive aún hoy.

Para Roald aquello pintaba bien, pero algo dentro de sí peleaba por salir hacia afuera. Transcurridos algunos años, su producción se bifurca para siempre entre el "cielo" y el "infierno". Simultaneándolos con obras como Charlie y la fábrica de chocolate (1964), el galés se lanza a la producción de cuentos "no tan infantiles", que oscilan entre las hazañas sexuales de un madurito acaudalado (Mi tío Oswald, 1979) o el pavor ante el nacimiento del niño Adolf Hitler ("Génesis y catástrofe"). Cuentos que realzan la imagen contradictoria de Dahl, quien es considerado por el gran público como retratista de la bondad humana aunque cargara con el curioso sambenito de "antisemita" durante toda su vida.

En mitad de este sin vivir de quién soy y qué cojones hago, Dahl no hizo ascos a seguir desdoblándose, y durante los sesenta su economía mejora con sus guiones para películas como la "bondiana" Sólo se vive dos veces o Chitty Chitty Bang Bang, sendas adaptaciones de novelas de Ian Fleming. En 1971 escribe el guión de Willy Wonka y la fábrica de chocolate. Con sus guiones más macabros en manos del gurú Hitchcock, Dahl se hizo en un lugar en el panteón de lo oscuro y su refinado humor negro - ya premiado en 1954 y 1959 con dos premios "Edgard Allan Poe"-, le aúpa al reconocimiento de un público más adulto.

Muerto en 1990, dejando tras sí una estela de obras memorables del calibre de Matilda, James y el melocotón gigante o Historias extraordinarias, el galés no llegará contemplar el homenaje póstumo que le brinda Quentin Tarantino en la película coral Four Rooms (1995) al adaptar su cuento "Hombre del Sur".

"Gracias" al estigma de la comercialidad, Roald Dahl es hoy un nombre a adornar los títulos de crédito de una producción de Hollywood. Para algunos, sin embargo, es algo más. Algo como un hocico de lobo asomando por la cama de la abuela. Una voz extraña y profunda que nos susurró al oído que entre la liviandad de lo puro y el negror más tenebroso no existe siempre una frontera marcada.

lunes, 15 de junio de 2009

La lupa: Petimetres, alternativos y otra fauna variada.



Escribo esta entrada a propósito de la lectura de El negocio de la contracultura: rebelarse vende, un crítico ensayo metacultural escrito por los canadienses Andrew Potter y Joseph Heath . En él -muy merecidamente, en mi opinión- se ponen en clave de solfa algunos de los rasgos más tópicamente definitorios de aquellos que se autroproclaman "alternativos" o explícitamente "contraculturales". Como en el caso de los familiares coñazos, todos hemos conocido a alguno.


Generalmente son reconocibles por su necesidad continua de reivindicarse como intelectos superiores. Un alternativo jurará no estar al tanto de las andanzas de la Esteban y echará pestes inmediatas de cualquier cosa que suene en la radio fórmula. Mientras come una hamburguesa, su tema central de conversación será la evolución discográfica de Thin Lizzy. Tomando una tapa en un bar, quizá surjan Jackson Pollock o Uslar Pietri. Olvídate de ver fútbol con él -"pan y circo", te dirá presuntuoso- o de acudir a cualquier evento de masas. El alternativo siempre tiene en la boca algun referencia, alguna cita o algún pensamiento supuestamente novedoso sobre el "copyleft" o la era post-tecnológica.


A mí, qué quieren que les diga, me aburren. Sobre todo porque conocido uno, conocidos todos. Que si su viaje iniciático a la India, que si aquella performance ininteligible o lo jodidamente interesante que es tomarte una seta en Amsterdam u oír a un Dj albano-kosovar en pleno centro de Berlín. Aderezen este retrato con las desgraciadamente nada originales pintas de zíngaro-bohemio-pies negros de mercadillo peruano- en su variante hippie- o las del entrañable gafapasta con hechuras de intelectual setentero y ya tendrán al sospechoso. Sí, sí, ése que piensa que es intelectualmente superior a ustedes. El mismo.

El alternativo sólo encuentra la horma de su zapato en los refinados petimetres de la "alta cultura". Éstos, la otra cara de esta absurda moneda, sancionarán cualquier intento ajeno de asistir a una conferencia en vaqueros, atenuarán su acento andaluz (¿?) en librerías y bibliotecas y mostrarán una predilección abrumadora por Puccini o Bergman. Son los mismos que se sacan con devoción el abono anual más caro en el teatro de su localidad, por más que la programación sea una mierda -y suele pasar- o que simplemente no conozcan ni al 5% de los participantes. Sí, sí, esos mismos que les recuerdan constantemente que son económicamente superiores a ustedes. Los mismos.

Y claro, unos y otros dirán luego que la cultura es minoritaria. Pero es que a veces uno no sabe qué hacer. A mí, que me interesan ALGUNAS conferencias, ALGUNOS grupos musicales o ALGUNOS escritores, me tienen en un brete. Para no desentonar y poder disfrutar de su aprobación, habría de contar con un fondo de armario que constara -para según qué momentos- de chaqué, gorra rapera de los NY Yankees, zapatillas Converse, camiseta de Led Zeppelin, mocasines caros y algunos otros complementos del tipo de una rasta, un par de anteojos, un acento vallisoletano inapelable o una cartera de piel repleta de billetes verdes.

Al final, en esta historia del "ying-yang cultural", la cuestión es: ¿y a lo demás, que nos queda? Poca cosa supongo. Pero les propongo una solución: cúrrense un blog "maximinoritario" con una buena carga de ínfulas y pongan a caldo a unos y otros. Sólo una duda: ¿esto es cultural o contracultural?

En fin, que como decía aquel rapero vendido a la industria, "la naturalidad, la más díficil de las poses". Y el que esté libre de pecado...

viernes, 5 de junio de 2009

La Galería: Emek






Y el maestro, al fin, encontró a su discípulo. Si esta misma sección fue inaugurada en su día con la psicodelia artística del maestro Wes Wilson, hoy encuentra continuidad con el trabajo de Emek, otro genio creador empeñado en la admirable labor de poner imágenes a la música. El norteamericano, proclive al color furioso, cercano a la estética black-power y enamorado de la imagen real y onírica de la no menos grande Erikah Badu, dedica a ésta alguna de sus mejores trabajos. He aquí algunas perlas de su rock ´n roll pictórico. Que las disfrutéis.



































miércoles, 3 de junio de 2009

El perfil: Alexis Díaz Pimienta







El repentismo surge del alma. Como una invocación, como una descarga en forma de poesía, la creatividad del repentista puede dar forma a décimas multiformes, politemáticas, originales y distintas a una velocidad de vértigo. El repentismo no es exactamente improvisación, sino que se asocia a ella. El repentismo no es cultura popular, pero se nutre de ella. El repentismo es una combinación difusa y sorprendente que se conforma gracias a la herencia cultural de un pueblo - el latinoamericano y muy particularmente, el cubano- y la creatividad sin límite de sus autores.


Pero ¿de qué hablamos exactamente? En busca de una definición satisfactoria, podría definirse el repentismo como aquella práctica poético-creativa consistente en improvisar, sin ninguna preparación previa, una décima espinela -estrofa poética de diez versos octosílabos- referida a algún tema concreto. Los repentistas pueden actuar solos o formando parte de las llamadas "payadas" o "tira-tira", es decir, de "piques" entre varios autores, pudiéndose alcanzar en ellos incluso el ataque personal, pero siempre desde una perspectiva amigable y meramente competitiva. Esta práctica, como se ve, guarda curiosa relación con algunos elementos de la cultura hip-hop.

Hechas las presentaciones, llegamos en este punto al personaje que nos ocupa: Aléxis Díaz Pimienta. Si el cubismo tuvo a Picasso, si el grunge cobró forma con Cobain, el repentismo tiene en Díaz Pimienta a su figura magistral, a su emblema. Natural de la cubana Isla de la Juventud, este polifacético repentista fue un improvisador precoz: a los cinco años debutó en un Festival repentista de su ciudad natal, y a los veinte había recorrido medio mundo demostrando su arte y participando en congresos y simposios sobre literatura oral. En la actualidad, entre sus logros se encuentra el de haber fusionado como nunca antes el repentismo y la melodía. Tal mérito le ha supuesto poder colaborar activamente con artistas de la talla de Silvio Rodríguez.


Un apunte gaditano antes de pasar a los vídeos: disfrutamos en nuestra Universidad de un grupo de investigación -con el que él mismo Díaz Pimienta colaboró en su día- dedicado a ésta y otras expresiones de la literatura popular. En la Facultad de Filosofía y Letras, el grupo María Goyri trabaja activamente por la defensa de nuestra tradición oral. Cualquier publicación suya que caiga en vuestras manos os acercará a la creación sin ambagues, a una desconocida forma de exorcización que nos presenta, como ninguna otra, el alma del hombre.














sábado, 23 de mayo de 2009

La Lupa: (Otra) música de aquí. Cap.I.

Leda 3



La formación gaditana Leda 3, compuesta por Esteban Fernández, Chuchi Cabral, Patricio Espejo y Pedro Fernández, es, seguramente, la mayor esperanza del panorama indie provincial. Desarrollado al abrigo de Paco Loco -productor , leyenda del pop independiente y parte irrenunciable de todo proyecto musical que se cree en Cádiz- el proyecto del combo portuense/jerezano parece abocado a un éxito sin paliativos. Con dos discos en el mercado, Hypnagogic y Mis operaciones habituales, se han convertido en asiduos de los escenarios estatales e imprescindibles en cualquier sala de la provincia que se precie de serlo. ¿Su receta? Psicodelia, versatilidad, aires power-pop y unas ganas irrefrenables de seguir haciendo música. Honor y suerte a estos -Mondosonoro dixit- "cirujanos del pop"












El hombre burbuja

Manteniendo las coordenadas, con el Cerro de San Cristobal como eje-central, la frontera Jerez-El Puerto vuelve a acaparar el protagonismo como cuna de un nombre consolidado y de referencia: el de El hombre burbuja. El proyecto sustentado en su día en las letras del ya "emancipado" Julio de la Rosa, bebe de fuentes literarias y se nutre de melodías densas y enérgicas. Entre sus logros, tres discos imprescindibles: EHB, Nadando a Crol y La Paz está en las matemáticas. En su débito, sus intermitencias formativas y compositivas, con reaparaciones, adiciones y disoluciones varias.







miércoles, 20 de mayo de 2009

La Galería: Costus


Como sucede y cabe esperar en los fenómenos pasados ciertamente rentables, los arribistas acaban imponiéndose a la historia en busca de los flashes y de las monedas. En el caso concreto de la llamada movida "madrileña", su bandera es enarbolada continuamente por "movidistas" oficiales del tipo de Mcnamara, Alaska o Almodóvar.Sin embargo, los márgenes de esta historia -como los de todas- están plagados de nombres apeados del tren de la memoria por no estar en el momento preciso o no acudir a según qué lugar. Entre esos nombres marginados, obviados, se erigen los de dos gaditanos ilustres y a la vez vergonzantemente desconocidos: Enrique Naya y Juan Carrero, vulgo Los/Las Costus. Su papel no fue otro que el de nexo de todas las movidas dispersas que iban surgiendo en el Madrid ochentero. De esta forma, el domicilio de estos dos gaditanos tremendamente personales, impúdicamente pasionales y libremente geniales se convirtió en el epicentro de un movimiento que, años después, se olvidó de reivindicarlos.




A través de su pintura "kitsch", los Costus banalizaron lo trascendental. Su pintura satírico-religiosa -con Alaska como Virgen- y político-burlesca -como su malentendida colección "El Valle de los Caídos" como emblema- resumen a la perfección todo el espíritu transgresor y costumbrista de dos autores que el tiempo parece estar situando en el lugar que les corresponde.


Lástima que en la ciudad de los desastres, lo correcto nunca puede estar completo, como demuestra el hecho de que tras la compra de las principales obras de Costus, uno de sus lienzos se haya "extraviado" sin que a fecha de hoy se haya dado ninguna explicación oficial. Cosas de Cádiz, supongo. Un lugar tan sumamente genial como para parir a quienes dieron sentido en Madrid a la verdadera movida; un desastre tan terrible como para permitir la pérdida del patrimonio civil sin que se tome ninguna medida. Luces y sombras. Lo de siempre.













lunes, 18 de mayo de 2009

Ha muerto un hombre bueno


Ayer, en Montevideo, en ese sur americano "que también existe", murió Mario Benedetti. Lo hizo como los grandes: sin estridencias, sin cortes de aduladores, sin retransmisiones en vivo. Benedetti muere y su verso vive, como sucede siempre en quienes inocularon en los hombres la verdad de la palabra y el sentimiento hecho poesía. El poeta, el humanista, el americano, el universal, nos deja. Lo hace en silencio y con una sonrisa en esos labios camuflados por el bigote tupido. Se va con el brillo en los ojos de quien miró al mundo hasta el final con la mirada del que lo ve por vez primera.


A Don Mario tengo que agradecerle muchas cosas. Miles de historias y secretos que vinieron de lejos, de la América remota y a la vez cercana. Con él conocí a los pitucos y sus paseos por la vereda; sufrí con los amores desconsolados y sin tregua y supe que la dignidad es el no rendirse jamás, por más que te ataque el capitán y tú seas simplemente Pedro. Es tanto lo que le tengo que agradecer, que no me atrevo a decirle nada.


Así estamos

consternados

rabiosos

claro que con el tiempo la plomiza

consternación

se nos irá pasando

la rabia quedará

se hará más limpia

estás muerto

estás vivo

estás cayendo

estás nube

estás lluvia

estás estrella


Donde estés

Si es que estás

si estás llegando

aprovecha por fin

a respirar tranquilo

a llenarte de cielo los pulmones


donde estés

si es que estás

si estás llegando

será una pena que no exista Dios


pero habrá otros

claro que habrá otros

dignos de recibirte


Gracias por el fuego, viejo.