La apuesta, como decimos, fue interesante, pero en algunos casos el resultado dejó mucho que desear. En la primera jornada, la cosa se solventó con la presencia inmensa de Salif Keita, el genio de la improvisación, el nombre maldito -étnica y musicalmente- de África. Este genial albino desgranó en Cádiz sones casi caribeños, resonancias tribales y un gusto afiladísimo por las melodías hipnóticas y opacas. De lo demás, poco que comentar. Músicos de relleno, animados, cumplidores, pero definitivamente olvidables.
martes, 1 de junio de 2010
Crónicas del FILE
La apuesta, como decimos, fue interesante, pero en algunos casos el resultado dejó mucho que desear. En la primera jornada, la cosa se solventó con la presencia inmensa de Salif Keita, el genio de la improvisación, el nombre maldito -étnica y musicalmente- de África. Este genial albino desgranó en Cádiz sones casi caribeños, resonancias tribales y un gusto afiladísimo por las melodías hipnóticas y opacas. De lo demás, poco que comentar. Músicos de relleno, animados, cumplidores, pero definitivamente olvidables.
jueves, 27 de mayo de 2010
En defensa de Sarayaku.
-Denunciar la actuación de las petroleras, verdaderas responsables de la destrucción de la Amazonía.
-Despertar la conciencia de los organismos internacionales, que permanecen indiferentes ante lo que acontece en Ecuador.
-Defender el derecho de los indígenas a mantener su forma de vida, entendiendo la diversidad cultural como un patrimonio que debe ser protegido e incentivado por el hombre.
Para ello, la asociación andaluza ASPA está realizando una campaña de concienciación y denuncia, con la que se puede colaborar mostrando nuestro desacuerdo en las siguientes direcciones: mailto:instalaciones@agip.com.ec (Dirección y correo electrónico de AGIP Oil) http://www.presidencia.gov.ec/contacto.php ( Gabinete de presidencia de Ecuador)
De igual forma, se ha habilitado un número de cuenta bancaria para poder realizar aportaciones económicas en favor de los habitantes de Sarayaku:
Caja de Granada 2031-0009-12-0100313412 (concepto “Solidaridad Sarayaku”)
Para más info:
!!Amazónicamente libres!!
lunes, 24 de mayo de 2010
Fanfics: Tras el punto final, algunos puntos suspensivos...
En este mundo de realidades paralelas, de finales que no lo son y de giros en la trama, nada es imposible. ¿Puede Sherlock Holmes mantener una relación homosexual con su inseparable Watson? ¿Es posible que D´Artagnan acabase por asesinar a sus admirados mosqueteros? Y volviendo al ejemplo de Lost, ¿por qué no podría ser Jack Sheppard una reencarnación postmoderna del Mesías? Absurdo, verosimilitud o fantasía. Todo tiene cabida en el mundo de la creación popular, libre y anónima.
Favorecidos por algunos autores como J.K. Rowling, inteligentemente interesada en la difusión masiva de sus historias y perseguido por otros, como George Lucas, los fanfictions son la prueba más inmediata de lo que es una máxima indiscutible de la literatura: el libro que es leído deja de pertenecer a su creador.
Acaba Lost y comienzan a abrirse puertas, como sucede diariamente con millones de historias en ese escaparate infinito y accesible que es la red. Es la nueva expresión de la literatura, la demostración de que al punto final a veces le siguen algunos puntos suspensivos, y a los párpados cerrados, millones de ojos abiertos.
Directorio web:
http://buenosfics.crearforo.com/index.php
http://www.amfproductions.com/films/hamlet-2003 (Fanfilm)
http://www.fanfiction.net
http://www.fanfilms.net/index.php
http://www.slashheaven.com
http://www.youtube.com/user/NeilCicierega (fanfilm)
http://www.lostzilla.net/fanfic.htm
jueves, 20 de mayo de 2010
A vueltas con Cortázar: Rayuela, la anti-novela y el museo imaginario
Con la publicación de Rayuela en 1963, Julio Cortázar asestó su golpe definitivo al discurso tradicional de la novela. Y lo hizo desde dentro, con el reflejo deforme y paródico de un libro que escapaba de su género reafirmándose asimismo como parte de él. En este sentido, cabe destacar la afirmación de Amorós, quien dice que “es absurdo pensar que Rayuela sea una antinovela. (…) Más bien sería un ataque contra las técnicas habituales de la misma”.
¿Y en qué consiste este ataque, esta suerte de revolución? En primer lugar, en la consideración del lector como individuo libre que ha de escapar del dictado del autor para construir así su propia obra. La teoría, cercana a lo que se conoce como “Estética de la recepción”, se manifiesta en la innovadora posibilidad de leer el texto mediante dos procedimientos: la tradicional lectura lineal o siguiendo el orden aleatorio de capítulos propuesto por el autor.
En segundo lugar, Rayuela es lo que se ha considerado “un libro de libros”, una especie de “Biblia en prosa”. En ella no cabe una historia, sino un conglomerado de historias, una recopilación de fragmentos dispersos dispuestos como una muñeca rusa, de forma que los retales, al final, componen el tapiz sin limitaciones espacio-temporales, sin arreglo a ninguna norma que no sea la de construir un libro absolutamente innovador.
Conectamos aquí con el tercer elemento del encabezado de este artículo: la noción de “museo imaginario”. Por su carácter innovador, la obra de Cortázar se erige como un particular manifiesto de una nueva visión de la narrativa, de una nueva forma de hacer literatura.
De acuerdo con la máxima tética/antitética, Rayuela es, además de una nueva propuesta, una reacción a lo anterior. Es por ello que, en esta polaridad de lo que se deja atrás y lo que se propone como elementos de la revuelta, el juicio estético y personal del autor estará más que explícito.
A la cabeza de esta valoración estética, en ningún otro capítulo como en el 34 se ejemplifica lo que decimos. En este fragmento del libro, Horacio Oliveira realiza una crítica a la narrativa de Pérez-Galdós desde una perspectiva novedosa: la presentación mediante parejas de pares e impares de dos discursos distintos. Esto es: las líneas pares han de leerse seguidas, obviando las impares. Éstas, a su vez, tendrán su continuación en las consiguientes impares. Confuso a la vez que innovador, el recurso confronta como nunca dos estéticas ya definitivamente enfrentadas.
Para Amorós, no ha de atribuirse a Cortázar esta animadversión a la novelística dieciochesca, sino más bien a su creación, al intelectual divagante que es Horacio Oliveira. Sea como fuere, Rayuela desde su misma innovación fija sus referentes, los modelos admirables a quienes seguir. A través de lo que Lezama Lima denomina “museo imaginario” –“al lado de la galería aporética, la librería délfica soñada por Gracián. Cada libro, por inexplicable, imprescindible. Julio Verne al lado de Roussel.Todo lo pensado puede ser imaginado”- las páginas son salas museísticas donde contemplar los referentes del enorme cronopio argentino, que traspasan las lindes de la literatura.
Y ¿quiénes ocupan esos expositores, qué autores son fragmentos del enorme collage de citas y referencias que es Rayuela?
Para Cortázar, aun con matices, esta palabra es sinónima de Jazz. El género, “una música de pasaje, una perspectiva novedosa hacia todo lo que no nos atrevemos a ser”, había marcado al autor desde tiempos inmemoriales, convirtiéndose, junto al boxeo y el tabaco, en su único vicio extra-literario. Lo verdaderamente fascinante del género resulta ser la improvisación, la amplitud o inexistencia de los márgenes, la posibilidad de innovar y divagar en mitad de la catarsis musical. El jazzman es un buscador, un perseguidor de nuevas puertas con un toque de genialidad y escepticismo.
En su relato “El perseguidor”, publicado en Las armas secretas, el escritor argentino ya había realizado una ofrenda fascinada a Charlie Parker, síntesis literaria del “tocador” de jazz, del escapista musical de carácter incontenible y genialidad innegable. El homenaje culmina con la mención continuada de los grandes nombres del estilo en el “collage” de Rayuela. Así, no son de extrañar las menciones a Dizzie Gillispie, Duke Ellington, Bill Johnson o Bessie Smith. El “club de la serpiente”, ese extraño cónclave de intelectuales ociosos que conforman los personajes del “lado de allá”, acabarán reunidos con una misma música sonando en el tocadiscos: el insondable jazz, desde su mismo origen hasta los sones nuevos del “be-bop”.
PinturaEscritura
Llegamos al punto final del artículo, al núcleo central –cómo no podía ser de otra forma- del eje de relaciones que establece el argentino en su obra. En este punto, Cortázar realiza variadas referencias a sus dos grandes “cordones umbilicales”: la literatura latinoamericana y la tradición literaria europea.
En este último ámbito, proliferan las referencias a Radiguet – relacionado con otras de las grandes escuelas “cortazarianas”, el simbolismo francés que tanta relación tuvo con la escasa pero considerable obra lírica del autor-, Rilke, el escandaloso y “libertino” Restif de la Bretonne – autor de obras como El pornógrafo (1769)-, Montesquieu, Huxley o el romántico Hugo Wolf. Del lado de acá, de la literatura latinoamericana, caben destacar las referencias a inspiradores del autor como Roberto Arlt o el propio Lezama Lima, quien compartió con Cortázar una admiración sincera y mutua.
lunes, 17 de mayo de 2010
El perfil: Olafur Elliason
domingo, 16 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
Banksy: La verdad sin rostro.
En estos tiempos de culto al ego, el misterio de la identidad de Banksy es algo más que una simple excentricidad artística. En su día a día, el autor de los geniales graffitis que vienen llenando media Europa de verdad y protesta desde hace quince años, es un simple ciudadano inglés, tan anodino y vulgar como el resto de nosotros.
En estos tiempos de silencio comprado, !qué necesaria es la gente como él!
miércoles, 12 de mayo de 2010
NMAC: Arte en estado puro.
viernes, 7 de mayo de 2010
Biografía de un escritor maldito

El joven Heinrich Karl Bukowski conoció muy pronto el desencanto. Despojado de su verdadero y germánico nombre tras el traslado familiar a Baltimore (EEUU) en 1923, en el nuevo "Charles" confluyeron todos los factores que pueden empujar a un niño al ensimismamiento: un ambiente familiar turbio, un físico poco agraciado y una timidez atávica e irremediable. Demasiado joven para el alcohol o las drogas y demasiado débil para plantar cara, el joven Bukowski se refugió muy pronto en los libros. Tanto es así, que en su poema "Llegaron a tiempo", realiza un agradecimiento conmovedor a los Huxley, Hemingway, Faulkner o Joyce, integrantes todos ellos de su infantil pandilla de celulosa: "Todo estos amigos bien adentro de mi sangre, quienes, cuando no había ninguna oportunidad, me dieron una". La vocación literaria, cómo no, estaba al caer. En la mitad de la veintena, nuestro hombre realiza incursiones con cierto éxito en la literatura breve. Poco después, desanimado ante la perspectiva del fracaso, llega de nuevo el estigma de la desilusión, hallando esta vez -y ya para siempre- un consuelo efectivo y duradero en forma de alcohol con dos cubitos de hielo.
Comienzan entonces unos años grises y turbios, con demasiado olor a vómito y muy poca esperanza aguardando cada mañana. Bukowski malvive en Los Ángeles, y aficionado a la 66 y a cualquier otra ruta, vagabundea por USA desarrollando un amor incondicional por los moteles de carretera, por esos "hoteles cucaracha" como el de "Tres mujeres". La cosa, entonces, sólo podía ir a peor. Y así fue. A principios de los 50, el servicio postal le ofrece un trabajo gris con perspectivas grises, un curro de legañas desanimadas y días pasando lentos tras una mesa. Su experiencia durará tres años. Con la libertad recién adquirida, en 1955 los excesos pasan factura en forma de úlcera sangrante. Nada mejor que ver de perfil a la muerta para que un indolente vocacional -"Mi ambición está limitada por mi pereza"- comience a buscarle sentido a la vida.
Llegan entonces las primeras tentativas de retomar su carrera literaria, coronadas en 1959 con la publicación de "Flor, puño y gemido bestial". Bukowski cuenta entonces con treinta y nueve años, y será este éxito inmediato en la poesía el mayor motivo de orgullo que el escritor conservará para el resto de su vida. Las cosas, sin embargo, ahora podían ir mejor. Desencanto por el apoyo de su mujer y demasiado enfrascado en el alcohol, nuestro protagonista rompe su matrimonio, y su maltrecha economía -sustentada principalmente por el capital burgués de su esposa- se resquebraja. Ha de volver a a la oficina entre petates y sellos, y todo lo anterior no parece más que un paréntesis de la desgracia.
No mucho después retomará su vida de la mano de Frances Smith, quien en 1964 le dará a su primera hija: Marina Louise. Pero no terminará ahí su despertar. Este solitario con muy buenos amigos encontrará un hueco en la revista "The Outsider" por mediación del editor John Webb. Allí, su nombre será relacionado con el de autores de la talla de Borroughs y Henry Milller, comenzará a ser conocido y el "fenómeno Bukowski" arrancará con pies de plomo. El escritor, entonces, se plantea que senda tomar en mitad de un bifurcación clara: la de un empleo rutinario pero seguro o la de un riesgo enorme y sacrificado. Ninguna otra decisión fue tan fácil: "He decidido morir de hambre". Nunca lo hará.
